Alojamientos que son destino: los hoteles alternativos que están redefiniendo el turismo en Argentina

Las redes sociales han logrado un fenómeno especial en cuanto a viajes y turismo respecta. En los últimos años se ha hecho fuerte la presencia de un tipo de viajero que ya no elige el hotel en función del destino, sino al revés: elige el destino porque ahí hay un hotel que quiere conocer. Y el poder de la experiencia como atractivo tiene mucho que ver.

En Argentina, esta tendencia creció fuerte en los últimos años y eso ha logrado que hoy sea posible contar con una oferta de alojamientos alternativos que no tiene nada que envidiarle a ningún destino aspiracional del mundo. Además de un atractivo visual singular y aspiracional, se trata de ubicaciones que permiten armar itinerarios combinados de varias regiones sin perder belleza en ninguna etapa del viaje.

Domos en medio de un salar, lodges dentro de una reserva natural y hasta refugios de montaña diseñados, no para competir con el paisaje sino para enmarcarlo… y potenciarlo.

Así, nuestro país tiene, en cada una de sus grandes regiones, al menos un alojamiento que ya funciona como atractivo turístico por derecho propio. Desde el salar de Jujuy, hasta los viñedos de Mendoza, pasando por los lagos patagónicos y también los humedales de Corrientes: parece que la tendencia del «hotel-destino» llegó para quedarse.

En este artículo te compartimos una selección de propuestas para distintos presupuestos, pero todas con algo en común: son experiencias que se lucen como algo más que ser solo el lugar donde se duerme.

Pristine Camps: dormir dentro del paisaje más surreal del país

En el Norte se encuentra el caso que popularizó esta tendencia en Argentina: se trata de Pristine Camps, en las Salinas Grandes de Jujuy. Es la referencia obligada de «hotel-destino» en el norte: la gente no va a Purmamarca y de paso pasa por las salinas, los viajeros organizan el viaje entero en función de pasar una noche -o más- ahí.

Este luxury camp está construido sobre plataformas de madera elevadas para no alterar el salar, alimentado 100% por energías renovables y con una política de residuos plásticos cero. El emprendimiento además tiene un acuerdo con la cooperativa local de explotación salinera, generando un modelo de impacto social directo con la comunidad.

Cuenta con capacidad para apenas diez huéspedes. En cuanto a sus comodidades, ofrece cuatro domos de lujo con baño en suite, un restaurante propio con menú de varios pasos maridado con vinos del norte argentino y una particularidad que lo vuelve único: hoy es prácticamente imposible dormir dentro de las Salinas Grandes por cuenta propia, así que esta es la única forma de ver amanecer y atardecer ahí adentro.

Alpasión: domos entre viñedos

En Valle de Uco, Mendoza, las firmas dedicadas al enoturismo y la hotelería han estado incorporando desde estos últimos años el formato glamping como una experiencia inolvidable en su ya consolidada industria turística.

Alpasión, un lodge con bodega propia y rodeado de viñedos a unos 85 kilómetros al sur de la capital mendocina, sumó domos tipo carpa de lujo con vista a la cordillera de los Andes, cada uno con una bañera de madera diseñada especialmente para baños al atardecer con la montaña de fondo.

Es una propuesta pensada para quienes quieren la experiencia sensorial del glamping sin resignar la cercanía a bodegas de alta gama y gastronomía de autor.

Llao Llao, Las Balsas y los nuevos refugios de autor: las figuritas difíciles de la Patagonia

Por las ubicaciones remotas en donde han tenido lugar sus desarrollos inmobiliarios y de infraestructura, la Patagonia es, históricamente, la región argentina con más tradición en alojamientos que funcionan como destino en sí mismos. Basta recordar casos como el Llao Llao Resort Golf & Spa en Bariloche o Las Balsas Relais & Chateaux en Villa La Angostura.

Hoy, la hotelería estrella en la región combina varios formatos:

  • Estancias patagónicas restauradas: con propuestas de hospedaje en zonas como Villa La Angostura, San Martín de los Andes o Puerto Manzano que integran cabalgatas, gastronomía regional y una arquitectura que dialoga absolutamente con el paisaje de lagos y bosques.
  • Domos y glampings de diseño: en la línea de lo que en Chile popularizó Ecocamp Patagonia (con arquitectura inspirada en la cultura Kawésqar). Se trata de un modelo que también se replica del lado argentino con propuestas más chicas pero con la misma lógica: mínimo impacto, máxima inmersión.
  • Refugios de montaña boutique: con habitaciones que priorizan la vista al lago o al cerro por sobre el lujo tradicional, ideales para quienes buscan desconexión real.

Lo interesante de la Patagonia es que la oferta cubre un rango de precios mucho más amplio que en el norte: hay desde posadas familiares de precio accesible hasta lodges de alta gama, haciendo de este factor una condición que la vuelve una región más versátil para combinar en un mismo itinerario distintos presupuestos.

Litoral: lujo dentro de una reserva de rewilding

Uno de los desarrollos más interesantes de los últimos años está en los Esteros del Iberá, en Corrientes, de la mano de Puerto Valle, una estancia de 1868 restaurada, que es hoy el único lodge de lujo dentro del Parque Nacional Iberá.

Con acceso exclusivo a Laguna Valle y salidas en bote, kayak y a caballo para avistar la fauna que forma parte del proyecto de reintroducción de especies de Rewilding Argentina (guacamayos rojos, yaguaretés, osos hormigueros gigantes), este alojamiento está a solo dos horas de vuelo de Buenos Aires, lo que lo vuelve una escapada de fin de semana perfectamente viable.

En la misma región, Rincón del Socorro, otra estancia histórica restaurada y que forma parte directa de la misión de conservación de la fundación creada por el conservacionista Douglas Tompkins y su esposa Kristine Tompkins, ofrece una experiencia más ligada a la arquitectura clásica europea combinada con la biodiversidad del humedal.

Para quienes buscan un formato más chico e independiente, Estancia Iberá propone cuatro casas propias dentro de un entorno de lagunas y pastizales, con pensión completa y actividades incluidas.

Dato clave: lo que distingue a estos alojamientos del litoral es que la experiencia de hospedaje está directamente ligada a una causa mayor: cada estadía es, de alguna manera, parte del financiamiento de un proyecto de conservación real.

¿Y para una escapada bonaerense?

El turismo de cercanía también se ha sumado con fuerza a esta tendencia y, afortunadamente, no hace falta tomarse un avión ni cruzar el país para vivir la experiencia de un alojamiento memorable. En la provincia de Buenos Aires, este concepto cobra vida a través de glampings, casas de árbol boutique y estancias de estilo único en lugares como las islas del Delta de Tigre, San Antonio de Areco o las sierras de Tandil.

Por citar un ejemplo emblemático en la provincia de Buenos Aires, la Estancia La Candelaria ofrece una escapada de fin de semana soñada, con su peculiar hotel-castillo de estilo francés sobre la Ruta Nacional 205, Km 114,5, a la altura de Lobos. Con un inmenso parque diseñado por el paisajista Carlos Thays, este alojamiento no es solo un lugar de paso, sino el protagonista absoluto del viaje.

Qué tener en cuenta para hacer este tipo de escapada

  • Reservar con mucha anticipación: al tratarse de propiedades boutique, la mayoría de estos alojamientos tiene capacidad muy limitada (a veces menos de 15 habitaciones en total). Esta condición los vuelve exclusivos pero también de disponibilidad acotada, sobre todo en fines de semana largos y temporada alta.
  • Revisar bien qué incluye la tarifa: generalmente, estos alojamientos trabajan con modalidad todo incluido con comidas, excursiones, traslados desde el punto de encuentro, algo clave para calcular el presupuesto real del viaje.
  • Planificar el traslado como parte de la experiencia: muchos de estos lugares no tienen acceso directo en auto particular o requieren tramos de ripio o rutas de montaña. En caso de visitarlos, es conveniente evaluar cómo se llega y chequear si es el alojamiento quien organiza el traslado.
  • Elegir alojamiento o experiencia de hotelería según lo que buscás vivir, no solo según el paisaje: un domo en las salinas y una estancia en el Iberá son estéticamente aspiracionales por igual, pero ofrecen experiencias completamente distintas por lo que primero habría que definir qué tipo de conexión con la naturaleza se busca.

Hay opciones para distintos bolsillos dentro de la misma tendencia: conviven propuestas de precio medio con estas experiencias más exclusivas, así que se puede armar un itinerario con etapas de distinto presupuesto.

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